UN MAESTRO
Hace seis semanas tuve la suerte de asistir a una ponencia del profesor Miguel Ángel Santos Guerra, estaba sentado en medio de la mesa de ponentes, con su flequillo rubio sobre su frente, y miraba ávidamente cómo nos sentábamos y acomodábamos todos los que asistíamos a su charla.
El maestro Santos Guerra, después de esperar una larga introducción, del coordinador de la ponencia, sobre sus logros profesionales que terminó con un largo etc., comenzó su ponencia, a los pocos minutos viendo cómo muchos de los asistentes tomábamos nota de sus reflexiones sobre los falsos mitos en la educación, interrumpió su discurso para advertirnos que nos veía muy interesados en tomar notas sobre lo que decía, y nos advirtió que para él aquella ponencia era un acto de amor, y , supongo, dijo, que cuando ustedes hacen el amor no toman notas, así que prefirió que le escucháramos mientras reflexionaba sobre los mitos de la educación.
Este fue el primero de sus muchos comentarios que nos descolocaron a todos, agradablemente. Es un comunicador nato, me emocionó, a mí y a todos los que estábamos allí, piensen que había gente de todas las edades posibles, que se dedican a la educación.
Es un auténtico maestro, de los que todos hubiésemos querido tener, su claridad en el discurso, su facilidad para comunicar sentimientos, su capacidad para conmover, su capacidad para enseñar…
Salí de allí, después de escucharlo, con la idea de que, en educación, se podía cambiar algo…
Fue tanta la impresión que me causó este maestro, que tuve que comprarme algunos libros suyos, (la escuela que aprende, una flecha en la diana, etc.) tal vez, sino te dedicas a la educación puedes pensar que no te interesan las reflexiones del maestro Miguel Ángel Santos Guerra, pero si tienes oportunidad, y cae en tus manos algún libro o artículo suyo, no dudes en leerlo, algo en ti se conmoverá.
Desde aquí mi admiración, profunda... maestro!!!
El maestro Santos Guerra, después de esperar una larga introducción, del coordinador de la ponencia, sobre sus logros profesionales que terminó con un largo etc., comenzó su ponencia, a los pocos minutos viendo cómo muchos de los asistentes tomábamos nota de sus reflexiones sobre los falsos mitos en la educación, interrumpió su discurso para advertirnos que nos veía muy interesados en tomar notas sobre lo que decía, y nos advirtió que para él aquella ponencia era un acto de amor, y , supongo, dijo, que cuando ustedes hacen el amor no toman notas, así que prefirió que le escucháramos mientras reflexionaba sobre los mitos de la educación.
Este fue el primero de sus muchos comentarios que nos descolocaron a todos, agradablemente. Es un comunicador nato, me emocionó, a mí y a todos los que estábamos allí, piensen que había gente de todas las edades posibles, que se dedican a la educación.
Es un auténtico maestro, de los que todos hubiésemos querido tener, su claridad en el discurso, su facilidad para comunicar sentimientos, su capacidad para conmover, su capacidad para enseñar…
Salí de allí, después de escucharlo, con la idea de que, en educación, se podía cambiar algo…
Fue tanta la impresión que me causó este maestro, que tuve que comprarme algunos libros suyos, (la escuela que aprende, una flecha en la diana, etc.) tal vez, sino te dedicas a la educación puedes pensar que no te interesan las reflexiones del maestro Miguel Ángel Santos Guerra, pero si tienes oportunidad, y cae en tus manos algún libro o artículo suyo, no dudes en leerlo, algo en ti se conmoverá.
Desde aquí mi admiración, profunda... maestro!!!

















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